Chevrolet Corvette 2005

05corvette82_400x3001Contrario a lo que todos esperaban, el nuevo Corvette no pierde su liga con el pasado. En estos tiempos en que todo parece indicar que el futuro del diseño está en retomar las mejores formas del pasado, el Corvette no luce tanto. Pero es que este deportivo ha marcado todo un estilo desde sus inicios. Sus formas siempre han sido modernistas, muy varoniles y tremendamente deportivas. Ahora que es momento de develar a la nueva generación -el C6-, las ideas se basaron en ese aspecto familiar, para pulirlo limpiamente y dar como resultado un auto de ensueño.

Lo más genial de este Corvette es que hasta las generaciones más jóvenes pueden identificarlo como un miembro de la carnada. Si bien se ha recurrido a ciertos rasgos que lo unen con el pasado, y a otras formas más modernos como las del caza F22 Raptor Fighter, también hay cosas que no se habían utilizado recientemente. Este es el caso de las luces delanteras, las cuales ya no se ocultan más en el día. Este es un detalle que no se veía en un Corvette desde 1962. La parte trasera mantiene el característico diseño de las calaveras, y las luces de reversa ahora están ubicadas a los lados de los escapes -los cuales siguen siendo dos unidades gemelas-. El curvado medallón termina por confirmar el ADN de este auto.

Situación peculiar de este diseño es que también es simple, nada complicado. Para ejemplo, basta con ver los nuevos riñes de aluminio, con un esquema de cinco brazos de 18 x 8.5 pulgadas al frente y 19 x 10 atrás, calzados con llantas Goodyear 245/40 ZR18 y 285/35 ZR19, respectivamente.

El interior es fresco, moderno y limpio. El tablero aglutina toda la información, para ser vista de manera rápida por el conductor. El volante no es el más bonito es Chevrolet y no lo niega-. La campana de instrumentos tiene nuevos relojes y se mantienen los botones para diferentes funciones, que pueden ser manipulados sin quitar las manos del volante. El tablero central divide perfectamente los escenarios para los humanos. El del conductor es -digámoslo de alguna forma- la estación de trabajo. Del lado del pasajero hay formas y nada más. En medio de ellos está una consola con los sistemas de ventilación y entretenimiento. La iluminación es un punto que se ha cuidado mucho. Para facilitar la lectura de los botones, interruptores y pantallas, hay diodos emisores de luz que mejoran mucho la apariencia de este modelo. Con este solo detalle la cabina luce futurista.

La distancia entre ejes ha crecido poquito más de 3 cm, quedando en 268, pero el largo del Corvette es casi 13 cm más corto -4.43 m-. Esto se nota con verlo de perfil. El voladizo delantero es menor, lo que da una apariencia mucho más rabiosa al modelo.También es 3.5 cm más alto -quedando en 124- y los anchos de vía ahora son diferentes. En el C5 eran de 157.4 ambos, y ahora son de 157.7 al frente y 154.1 atrás.

El espacio interior de la cabina se beneficia de la mayor altura y la distancia entre ejes crecida, resultando en un volumen de 1,475 litros. La capacidad de la cajuela también creció, pasando de 427 litros a 634. El tanque de combustible mantiene la misma capacidad: 68 litros.

Mecánicamente el Corvette ha ganado en todos los aspectos, y no podía ser de otra manera. Comencemos por los frenos: los discos delanteros han crecido casi 2.54 cm, para quedar en 34.2 de diámetro; los traseros aumentaron casi 1.8 cm, para un total de 31.8. Ambos discos son ventilados, y las versiones con el paquete deportivo Z51 los tienen perforados.

Las suspensiones se han revisado y los elementos mejoraron. El paquete Z51 añade resortes más duros, dobles amortiguadores Sachs de gas y neumáticos Fl SC, que sustituyen a los runfiat Fl de serie. Todos estos sistemas mejoran poderosamente el agarre del nuevo ‘Vette.

El cambio más importante es el motor. Bajo la denominación LS2, este V8 ahora desplaza seis litros -en lugar de los tradicionales 5.7-. Su diámetro creció de 99.0 mm a 101.6, mientras que la carrera se mantuvo igual en 92.0. El motor en sí es 6.8 kg más li­gero. La relación de compre­sión pasó de 10.1 a 10.9 a 1. La velocidad máxima de giro es ahora 500 rpm extras, para un tope de 6,500. El resultado son 400 hp a 6,000 rpm y 400 lb-ft de torque a 4,400. Y hay mucha más magia escondida en las tripas del nuevo LS2: un nuevo cuerpo de acelerador; mejorados sistemas de inducción; el árbol de levas tiene mayor apertura y es activado

por una banda de tiempo de trabajo pesado; y los múltiples de escape tiene paredes más delgadas, por lo que se reduce la presión de retorno. Todo esto permite que se haya eliminado el sistema de inyección de aire, necesario para cumplir con las regulaciones ambientales.

El LS2 puede acoplarse a una robusta transmisión manual de seis velocidades, construida por Tremec -la T56-, o una tradicional automática de cuatro cambios al frente -la GM 4L65-.

La distribución de pesos es casi perfecta: 51% adelante y 49 atrás. Esto se ha logrado gracias a la colocación del motor justo en la mitad del eje delantero, y a la ubicación de la caja de velocidades en el eje trasero. Con un buen equipo de golf, más las maletas para el fin de semana o las compras semanales, se puede alcanzar el ideal 50/50.

Todos los cambios son bienvenidos. El auto no pesa 8 kg de más con respecto a una versión de 50 aniversario. El aumento de potencia y torque garantiza partidas más rápidas. El mejorado juego de neumáticos ofrece un mayor agarre. Toda la receta nos indica que tenemos un auténtico platillo de alta velocidad, para gourmet.

El Corvette de la sexta generación tiene todo para mantenerse como el auto más poderoso de América. Todos los fanáticos pueden estar felices. Sin requerir de tintes otoñales o estrafalarias ideas, el C6 es auténticamente un Corvette. Y las líneas no rompen con la carga genética del modelo.


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