Homenaje a Pedro Rodríguez
Tal vez los nombres de Ricardo y Pedro Rodríguez a las nuevas generaciones de aficionados a las carreras de autos los remita solamente al nombre de un autódromo en la Ciudad de México. Pero los viejos aficionados concuerdan en un hecho sobre los hermanos Rodriguez: la carrera de Ricardo señala la de Pedro, el destino implacable los marcó en forma trágica. Así para que Pedro fuera grande, tuvo que matarse Ricardo durante la primera sesión de clasificaciones del Gran Premio de México en 1962.
Si no hubiera sido así, Pedro jamás habría alcanzado estas metas y el lugar que tiene dentro de la historia del automovilismo deportivo mundial.