Lobo FX4 Sport 2004
Dicen que el mejor remedio para olvidar un viejo amor, es conseguirse uno nuevo. Por lo que viví al entregar mi Lobo FX4 2003 y recoger la 2004, parece que el dicho es absolutamente cierto. Pero si este también será un amor duradero como lo fue el anterior, habrá que esperar medio año para decirlo.
Pero de la vista nace el amor, o por lo menos la pasión. Y eso sucedió cuando miré por primera vez la FX4 2004 de cabina extendida, con la que me tocará convivir durante los próximos seis meses. Sus rasgos son fuertes, atractivos. Abandonan la sinuosidad del modelo anterior para adoptar líneas más puras. Es más alta, más larga y más ancha. En las calles, llama la atención de todos, de niños a mujeres. Los hombres la ven como si quisieran tener una como ella. Las mujeres la miran como si (y que no me escuche mi mujer) quisieran estar con un hombre que la tiene. Los niños desean ya ser grandes para tener un juguete igual.
El enamoramiento siguió en el momento de entrar en la cabina. El tablero tiene el diseño de un auto de lujo. Al igual que su exterior, tiene formas más puras. Los plásticos son de mejor calidad que antes, aunque alguien más exigente pudiera reclamar que existen superiores.
Hay, empero, un par de detalles a los que tengo que acostumbrarme con esta camioneta. El primero es la posición de la palanca de la caja de cambios, que ahora está en el piso en lugar de la columna de dirección. Claro, en esta versión que tenemos a prueba, no en todas. Me encanta que esté ahí; sin embargo, la costumbre aún me hace “buscar” la palanca en su lugar tradicional, en lugar de verla en el piso. Además, esto te da una muy buena consola. Sus casi seis metros de longitud hacen que no sea tan fácil maniobrarla en la ciudad, en calles angostas o hacer curvas muy cerradas. En los estacionamientos públicos, hay que buscar un lugar donde, de preferencia, no se pueda poner nadie atrás, o será más difícil salir de ahí.
No obstante, tiene sus ventajas. Por ejemplo, ahora podemos llevar a toda la familia en la camioneta, lo que era imposible en la de cabina regular. Ahora también, basta con levantar la base de los asientos traseros para tener una gran “cajuela”, capaz de llevar muchos objetos de manera mucho más segura que en una cabina regular. Además, el espacio trasero de esta cabina extendida 2004, tiene poco más de 15 centímetros extras para las piernas.
Y como diría Grover Washington, Jr., lo mejor está por venir. Cuando giremos la llave de esta Lobo por primera vez, hay que estar seguros de mantener la ventana abierta, o será difícil escuchar el ruido del motor. Ford hizo un excelente trabajo en la insonorización de la cabina. Y eso que estamos hablando de un motor V8, de 5.4 litros de desplazamiento y nada menos que 300 caballos de fuerza. Toda una máquina la que tiene la Lobo bajo el cofre, en esta versión. Gracias a ella, su aceleración es rápida y decidida. En la carretera, su ambiente preferido, es posible viajar a altas velocidades (para una pick up) como 140 ó 150 kph con mucha facilidad y comodidad.
Qué bueno que así sea, ya que la dirección, que abandonó el viejo esquema de esferas re circulantes de las pick ups para adoptar el más preciso sistema de piñón y cremallera, ofrece una gran seguridad al manejar. También la suspensión tiene su parte de responsabilidad en el buen manejo de la Lobo 2004, principalmente la trasera. Al ubicar fuera del chasis a los amortiguadores, Ford pudo hacer muelles más anchos, que disminuyen el movimiento lateral de la camioneta, y con eso, utilizar amortiguadores menos rígidos que antes. ¿Resultado? La Lobo es ahora más suave y más estable, resolviendo así el principal problema de la generación anterior, sobre todo en las versiones 4X4: la calidad de marcha.
El aumento de tamaño, peso y potencia, comparados contra la versión que tuvimos anteriormente, de cabina regular, produce un obvio incremento de consumo de combustible. Sin embargo, los beneficios son tantos y la diferencia entre esos atributos es tan grande, que creemos que ese aumento es insignificante. El modelo 2004, de cabina extendida, nos mostró en una primera medición 4.4 en la ciudad y 6.3 en carretera. No sólo no me parece un mal número, de hecho me parece muy bien, sino que además, si se va a comprar un vehículo cuyo precio de venta de contado está, según la página de Internet de Ford de México, en 361 mil pesos, no se debe estar muy preocupados por el consumo de gasolina que, por cierto, es “magna, no premium”. Bueno, es cierto que a la hora de entrar a una gasolinera y llenar el tanque de 103 litros de la Lobo, que ha tenido un consumo promedio urbano de 4.54 kpl, me pregunto también dónde está mi sedán con tanque de 50 litros y consumo superior a los 7 u 8 kph.
Donde ambos ahora se parecen, el sedán y la camioneta, es en la calidad de marcha. La nueva Lobo tiene un manejo muy superior al modelo que sustituye. Claro, la Lobo no es un deportivo capaz de enfrentar curvas con aplomo y tomadas en altas velocidades, pero en su categoría, es sin duda la actual campeona de manejo.
Confieso que en las curvas camino de Mazamitla, extrañé los modales de un sedán. Más que nada por el ancho del carril. Sentía que la Lobo llegaba a invadir el carril contrario, y fue necesario que pasaran varias otras pick ups en sentido contrario y uno que otro autobús, para estar seguro de que sí cabíamos sin problema.
La falta del sedán comenzó a ser cosa del pasado después de la vuelta a la derecha para subir la sierra, curiosamente, justo cuando más debería extrañar un auto chico. Pero ahí estaba lo que yo había temido: los baches. Un pequeño auto hubiera sufrido los embates sobre sus llantas y suspensión. La Lobo ni siquiera se enteró de que existían. Pero ahí también fue cuando me pude dar cuenta, en piel propia, del comportamiento distinto de la Lobo 2004 en relación a la 2003. Para empezar, su motor más poderoso (en algunas versiones, como la que tenemos de prueba) hace que las subidas sean pan comido. Por el mismo motivo los rebases, que necesitan hacerse en espacios cortos en ese tipo de carretera, eran no sólo posibles, sino parte de la diversión. -