BMW 330XI
Pocas berlinas hay en el mercado cuya tracción total se aproveche de verdad en carreteras que no estén nevadas. Pues bien, con el BMW 330XI sí lo harás, ya que en zonas reviradas con asfalto en mal estado o mojado, transmite con total fidelidad la potencia al suelo. Esto te permitirá curvear a una velocidad que ni tú te creerás, aunque en algún roto, y debido a una suspensión muy firme, se encienda el testigo de control de estabilidad.
Como en otros BMW, este dispositivo (DSC) se puede mantener activado aunque decidas desconectar el control de tracción (DTC) con una breve pulsación en el botón de la consola. Esta opción es la más recomendable para circular sobre nieve o con cadenas. Sirve para que las ruedas traseras puedan patinar (hasta no más de 70 km/h), algo beneficioso en determinadas ocasiones.
Además, y algo fuera de lo común en una berlina, el 330xi monta un control de descenso de pendientes (HDC ‘Hill Descent Control’) que reduce la velocidad en bajadas muy pronunciadas (por ejemplo, al volver de una estación de esquí por carreteras heladas y peligrosas). Se puede activar por debajo de los 35 km/h, se desactiva automáticamente por encima de 60 km/h y se puede modificar para que el coche vaya entre 5 y 25 km/h.
Su motor, un seis cilindros en línea de 3 litros y 272 CV, resulta progresivo, de respuesta suave pero contundente y que no traga más de la cuenta.
La palanca de marchas es algo lenta en los cambios, con el peculiar tacto BMW, algo áspero y de recorridos más bien largos. No obstante, lo compensa con unos frenos que soportan muy bien un estilo de conducción rápido con frecuentes frenadas.
En el interior, la calidad no desmerece un conjunto redondo. Porque si piensas que es caro, el 335 XI, con 306 CV, te costará 5.300 euros más.