El SUV deportivo BMW x6
Si estás dudando seriamente si comprarte un VW Fox o un Smart, no entenderás el concepto del BMW X6, el único que juega en tres categorías que arrojan mucha madera al fuego del debate de los envidiosos: es un SUV de grandes dimensiones, un coupé de lujo y un potente deportivo. Todo en uno. Si te presentas con este X6, demuestras total inmunidad en cuanto al uso razonable de los costes y de la practicidad: lo que quieres es disfrutar.
Comparado con un deportivo convencional, el X6 brilla con un acceso muy cómodo, la típica posición elevada de los SUV, delante con un espacio digno de reyes y detrás confortable. Claro que también necesita huecos más grandes para aparcar.
El 4,4 litros biturbo de gasolina es fascinante: su sonido y su empuje ensombrecen a cualquier V8 americano. Y la dirección activa (1.603 euros), en combinación con el preciso chasis activo (4.056 euros) y los anchos neumáticos de 20 pulgadas (2.034 euros) hacen que la sinfonía de potencia y sonido sea tan manejable que uno no se puede creer que lleve un vehículo de 2.350 kg.
El X6 no tarda nada en adelantar, la aceleración hasta los 100 km/h tarda apenas cinco segundos y al límite auténtico de 251 km/h llega con bastante rapidez.
En campo no le falta potencia, tampoco en altura sobre el suelo y eso le vale para enfrentarse a algún que otro SUV. En cuanto al comportamiento, no cabe ninguna duda: las impecables ayudas de conducción y los excelentes frenos son capaces de arreglar lo que el conductor, impresionado quizá por su impresionante velocidad en curva, pueda haber estropeado. El X6 no tiene una suspensión suave, pero tampoco es un saltarín. Sus asientos y su equipamiento de confort dependen de lo que te quieras gastar.
Lo dicho: una abultada cuenta bancaria y preferiblemente un pozo de petróleo propio facilitan la compra y el mantenimiento de este X6: con muchos extras superas rápidamente los 100.000 euros, con una conducción de marcado acento deportivo, los 20 litros de sin plomo 98 cada 100 km.