Mercedes GKL
Mercedes acaba de presentar su primer todo camino compacto, el GLK. Un modelo que tiene dos objetivos fundamentales. Primero, arrebatar el trono al BMW X3, sempiterno líder de ventas; y segundo, con su particular diseño, homenajear al mítico Clase G.
Sólo el tiempo podrá dilucidar si su apuesta ha sido acertada. De lo que no cabe duda es de que este SUV tiene las armas necesarias para inquietar a sus rivales. Comenzando por su diseño, en el que las aristas y líneas rectas predominan por doquier. Viéndolo en directo, lo primero que me impacta son las desproporcionadas llantas de 20 pulgadas (opcionales, por supuesto) que montaba la unidad de pruebas que conduje. Una vez en el interior, todo me resulta conocido. De hecho, la Clase C le ha prestado su salpicadero. Espacio hay de sobra, y el maletero, con 450 litros, está a la altura de lo que se espera. Si bien, los asientos no parecen sujetar demasiado, un temor que confirmo una vez inicio el recorrido.
También influye que la carrocería balancea de forma considerable, por lo menos comparada en relación a la de un BMW X3. En autopista, en cambio, el sistema de amortiguación adaptativa Agility Control proporciona un nivel de confort superior al de su gran rival germano. Donde, por el momento, no podrá competir es en la oferta de motores. En octubre se pondrán a la venta el GLK 280 de 231 CV, el GLK 350 con 272 CV, y un único turbodiésel, el GLK 320 CDi de 224 CV. En el segundo trimestre de 2009 llegará el 220 CDi Blue Efficiency, con 170 CV que, como los demás, va unido, al cambio automático 7G Tronic.
Tuve la oportunidad de conducir los tres últimos. Lo primero que hay que destacar es la cuidada insonorización del habitáculo, donde no llega más ruido del necesario. Incluso en el caso del 220 CDi, la única variante con cuatro cilindros, y sin duda, la más recomendable para la gran mayoría.
Para probar las cualidades 4×4, aparco el flamante GLK 320 CDi blanco para subirme a un más discreto 350 con llantas de 17 pulgadas, neumáticos mixtos y dotado del paquete técnico todoterreno, que comprende control de descensos, protección en los bajos, levas para el cambio en el volante y, lo que es más importante, un interruptor ‘G’ que hace más progresiva la respuesta del acelerador. Gracias a este pack, la eficacia del GLK en terrenos abruptos es muy superior a la que ofrece un X3. Eso sí, para ello deberás tener fé en el sistema y pisar el acelerador a fondo para que el sistema 4Matic (con reparto 45:55) y el control de tracción hagan su trabajo.
Como es habitual, este Mercedes resultará más caro que sus rivales. Aunque también dispondrá de una dotación de serie más completa, unas cualidades offroad superiores a la media, y la posibilidad de elegir entre cuatro paquetes: cromado, deportivo, estético todoterreno y el ya mencionado técnico todoterreno. Y, por supuesto, una lista de opciones para que puedas hacerte un GLK a la carta.