Chevrolet Tracker
General Motors de México amplía su oferta con el lanzamiento de Chevrolet Tracker de seis cilindros y 165 caballos de fuerza. Ahora sobresale ante sus competidores más cercanos, ya que no sólo presenta su característica funcionalidad sino que presume su capacidad para aventurarse en los terrenos más duros.
Con un motor de estas características, Chevrolet marca distancia con respecto a la competencia, imponiendo un mayor empaque a su popular modelo. Y es que no cabe duda que un V6 no sólo viste más que un clásico tetracilíndrico, sino que consigue, en la práctica, un funcionamiento más suave y un confort mucho mayor.
Pese a su tradicional imagen, la Tracker responde a las necesidades de un público que opta por la versatilidad pero que no renuncia a ciertas alegrías fuera del asfalto.
Si se aprovecha bien, su habitáculo ofrece asientos delanteros de buenas dimensiones y una inmejorable sujeción. Las plazas traseras tienen gran movilidad y son abatibles al 50%, aspecto que permite modular el espacio de carga y ampliar los 360 litros de capacidad que posee en configuración básica. El tablero, sin ser demasiado ostentoso, resulta organizado y con una instrumentación de lectura fácil. El equipamiento está a la altura de las circunstancias incluyendo airbag, aire acondicionado, cierre centralizado, dirección asistida, elevalunas eléctricos, espejos retrovisores regulables y volante regulable en altura, el radio CD es opcional.
En el exterior destacan las llantas de aleación y la pintura metalizada. La puerta trasera es tipo bandera. La manija y el portaplaca tienen luz y la chapa cuenta con llave. La llanta de refacción es de tamaño normal y está montada sobre la puerta protegida con una cubierta de vinil.
El motor, como ya mencionamos, es un acierto de GM. La configuración V6 de 2.5 lts con 165 hp permite mover los 1,461 kg de la Tracker hasta una velocidad máxima de 162 km/h, ofreciendo en conjunto prestaciones que, sin ser espectaculares, le confieren un carácter vivaz y agradable. La caja de cambios, de cuatro velocidades, resulta sincronizada y escalonada, además cuenta con la ayuda del selector de potencia que retrasa los puntos de cambio y permite velocidades más altas del motor en cada cambio.
La rumorosidad es contenida, lo que significa que sólo es perceptible en altas revoluciones.
La tracción es de tipo clásico, 4×4 temporal con transfer de dos relaciones, incorpora el sistema Drive Select que permite pasar de 4×2 a 4×4 en línea recta siempre que no excedamos los 80 km/h.
En cuanto a suspensión, ésta nos permite disfrutar del confort tradicional de los utilitarios deportivos de GM, lo que se traduce en un comportamiento correcto en cualquier tipo de terreno firme, se mantiene estable en vías rápidas y en carreteras reviradas. La notable sensación de confort que emana puede incitar a aumentar el ritmo, aunque los cabeceos producidos por su eje delantero nos advierten evitar la conducción rápida sobre tramos con baches. En ruta offroad sus ángulos característicos resultan un poco justos, especialmente el ventral. Los recorridos libres de las ruedas-37 y 41 cm respectivamente para los ejes delantero y el trasero están en consonancia con la filosofía del vehículo y permiten una mediana movilidad sobre terrenos sueltos o de baja adherencia.
A FAVOR
-Consumo
- Habitabilidad
- Asientos delanteros
- Cambio de 4×2 a 4×4
EN CONTRA
-Insonorización en altas revoluciones
-Acabados
-El aire acondicionado sigue matando la potencia