Honda Civic EX automático
Debemos admitirlo. La renovación de los “más codiciados”-Astrajetta, Sentía nos jugó una mala pasada. Dejamos en el olvido a otros interesantes productos. Una llamada telefónica de la gente de Honda nos trajo al mundo real. Esa llamada era para agendar la prueba de un Civic Sedán EX automático 2004.
El Civic ha remontado sus ventas. En 1996 se vendieron los primeros autos como año modelo 1997, año en el cual ocupó el primer lugar de ventas para Honda, superando al Accord. En ‘98, el Accord recuperó el primer puesto, pero a partir de 1999 el Civic se ha mantenido como el de mejores ventas para la casa japonesa. El total de unidades colocadas en el mercado hasta el cierre de 2003 fue de 65,260 autos, y la compañía logró superar las 150,000 unidades vendidas en México -151,793 para ser exactos-, en 9 años de operaciones.
El Civic 2004 ha cambiado sutilmente su apariencia; y como no habíamos probado una versión equipada con la caja automática, pues ya teníamos buen pretexto para poner las manos detrás del volante -y el resto del cuerpo en el vehículo-.
La fascia delantera es nueva, así como el esquema de luces y parrilla. El conjunto de la defensa es ahora más recto, lo que le da una apariencia robusta. La parrilla ha cambiado su diseño, pasando de uno con dos hojas horizontales a uno más sencillo, con una sola hoja, que le da una ligera apariencia a su hermano mayor. Las luces delanteras ahora son unidades independientes. Honda era de los creyentes de la simplificación en una sola unidad, pero los nuevos tiempos hicieron que el conjunto se cambiara, a sólo dos años de su diseño de la generación actual del Civic. El resultado es un Civic con una mirada que lo hace parecer un miembro destacado de la carnada Acura. Para quienes no estén familiarizados con la marca de lujo de Honda, bastará con decir que para este fin de año la marca hace su arribó -por fin- a México.
Los cambios también incluyen nuevas calaveras, riñes de aluminio con una apariencia deportiva -pero simple- con cinco masivos brazos. Así, el auto luce actual. No era necesario más.
El Civic es un preferido por las mujeres. A ellas siempre se les ha relacionado con las compras inteligentes, bien pensadas, nada de dejarse llevar por asuntos pasionales. Digamos que racionalmente. El Civic puede definirse como eso, un auto racional. No es un deportivo, no es un «atrapa miradas», no es superfluo. Simplemente se limita a hacer lo que tiene que hacer, y lo hace bien. No juega
a querer ser otra cosa, lo que lo haría quedar mal. El motor es silencioso; no demanda mucho combustible para llevarlo del punto A al B; tiene un buen equipamiento; su línea es fresca; tiene buen espacio; no tiene una gran cajuela pero carga con todo lo necesario; su manejo es confiable; tiene buen valor de reventa; y el servicio sigue siendo un factor importante. No hay mucho más que decir.
El Civic está disponible en dos versiones: LX -básica- y EX -más mona-, está última disponible en carrocería Sedán y Coupé. La diferencia entre estos dos catálogos se limita a la incorporación -en la EX por supuesto- de más equipamiento, diseccionado en un quémamelos de control eléctrico y tres posiciones; riñes de aluminio; limpiaparabrisas de velocidad variable; un portavasos trasero; y frenos ABS con distribución electrónica de frenado. En términos prácticos eso se resume a $12,500 de diferencia entre una y otra versión. Para quien guste de más equipo, en las agencias autorizadas hay una lista como de 20 cosas para agregarle a su vehículo, y con una cuenta total que supera los $244,000 -auto incluido-.
Los resultados después de pasar poco más de un millar de kilómetros con el Civic nos comprueban varias cosas. La caja automática con “inteligencia artificial” hace lo que ella piensa y no más. Su trabajo en conjunto con el motor de 1.7 litros es como la pareja del año: trabajan juntos, se soportan y se la llevan tranquila; es un auto “transparente”, con el no hay miedos o preocupaciones con las autoridades o los malosos; su interior es benevolente con los tripulantes, con los juguetes básicos y buenos espacios para la convivencia; su marcha es cómoda; las visitas a la estación de servicio pueden hacerse con intervalos de más de 500 km; no es apto para desesperados ni para quienes desean lucir sus dotes de manejo deportivo; sencillamente, no hay preocupaciones.
Sus cualidades lo ubican como una compra bien pensada. Tiene encanto, es confiable y luce actual. Su coeficiente intelectual está por arriba de su grupo.